Desde el 12 al 14 mayo tuvo lugar en Madrid, “BeingOne Forum”, publicitado como el “mayor evento de desarrollo personal de Europa” con la asistencia de “16 best-seller nacionales e internacionales”.

Muchos ya se habrán enterado por las noticias del CAOS organizativo que allí se vivió.

Como profesional del coaching siento que debo relatar parte de mi experiencia allí, debido a la publicidad negativa que nuestra profesión recibió de manera colateral tras lo acontecido.

Para empezar; 24 horas antes del evento recibo un correo en el que se me comunica que el evento se trasladaba a la Cubierta de Leganés.

El viernes 12, nada más llegar, ya era evidente la falta de organización. Empezamos con dos horas de retraso; y un problema de acústica nos obliga a esperar otra hora y media. Muchos salimos fuera a comprar mantas para calmar el frío dentro, ya que varias puertas de la plaza permanecían abiertas por seguridad.

El foro comienza finalmente, eso sí, sin los auriculares prometidos para la traducción simultánea. Diversos voluntarios traducen desde el escenario de manera improvisada.

Antonio Moll, fundador y organizador del evento, sale al escenario y promete que pronto nos contará “toda la verdad”. Seguimos escuchando rumores pero no se da información oficial.

El sábado 13 nos enteramos in situ del retraso de la apertura de puertas por un “problema de seguridad”. La página web está caída y nadie responde al teléfono.

Entre unas 10 personas (en la calle haciendo cola) distingo atónita a uno de los ponentes estrella del día, Robin Sharma, quien me dice que él tampoco sabe nada y que se ha acercado a nosotros para ponerse a nuestra disposición. Se escuchan las primeras reclamaciones de estafa. En redes otros ponentes manifiestan que no tienen información oficial, pero que “parece ser” que el evento se ha suspendido. Hay gente que se va.

En un gesto de civismo y serenidad, algunos se van sentando en el suelo. Así empieza a “desarrollarse” el foro en la calle.

Llega Alex Rovira. Después; los hijos de Miguel Ruiz, (“Los 4 acuerdos toltecas”) y Alicia Sánchez. Ninguno sabe nada. Han pasado más de 4 horas y todavía no hay información oficial.

Entonces, en la estructura superior de la plaza, sale Antonio Moll. Ante los gritos de “baja y da la cara” dice que la policía no le deja. También que (hay vídeos de su intervención) “él no tiene nada”. Incrédulos, escuchamos que “le ha pedido una transferencia a su madre y que ya que estamos todos ahí, si queremos que se haga el evento”.

Las respuestas se polarizan. Un grupo pide que se haga en la calle, otros reclaman explicaciones y su dinero pero la mayoría dice sí. Entonces él confiesa que no se han podido abrir las puertas porque no se había pagado a seguridad y que se necesitan 80.000 EUROS. Nos pide donativos. Las reacciones son opuestas: hay quien sí quiere pagar y hay quién se marcha al juzgado a poner una denuncia. Yo decido quedarme pero sin pagar semejante despropósito. Veo unas cajas para “donativos” en la entrada.

Empieza el foro, sin comunicado oficial y sin presentadora, que ha dimitido. Antonio Moll vuelve al escenario con el discurso victimista de antes. Es tal la perplejidad que experimento por la EVIDENTE Y BOCHORNOSA FALTA DE ASUNCIÓN DE RESPONSABILIDAD, que me levanto a hablar con la organización. Escucho frases como “hubo una mano negra en lo del Madrid Arena” y un discurso, que se repitió sin parar: “son unos bebés, se les fue de las manos, tenían las mejores intenciones”; y, sobre todo, lo que terminó produciéndome náuseas morales: los “responsables del evento” quejándose de que nos quejásemos.

En el escenario el esperpento continuaba con quien pedía explicaciones y Antonio Moll llorando. También con quienes veían aquello como una “cocreación colectiva” para aceptar. Esta ya fue la idea de la que, oportunamente, se apropió la organización, que la “RESPONSABILIDAD” era de todos.

El domingo las puertas se abren a tiempo con el ”disparate” de que, entre ponencia y ponencia, gente cercana (o no) a la organización sube al escenario a “brindarnos” su (no pedida por nadie) experiencia, consejos y “regalos de cursos” para compensar el día anterior. Ese día también circula la idea de “pobre Antonio, hay que ayudarle” y “no se merece  quedarse con una deuda de 25.000 Euros”, o “gracias, porque esto es el verdadero BeingOne” y otros discursos melodramáticos.

Coincido con muchos en la MANIPULACIÓN EMOCIONAL que se quiere hacer desde el escenario para que asumamos lo ocurrido como “inevitable”. La idea de que “si te resistes a esto no fluyes con la vida, y por lo tanto NO ERES ESPIRITUAL” es el subtexto de las intervenciones de estos “espontáneos”.

CONCLUSIÓN

Desorganización, pésima ejecución, desinformación, soberbia, infantilismo y victimismo. Ninguna profesionalidad. Pude “aprovechar” las ponencias A PESAR DE todos los obstáculos por parte de la organización.

Fui testigo de una increíble falta de respeto a los que se fueron. También de la falta de respeto a los que en aras de un mal menor, nos quedamos. No fui testigo de ninguna empatía con voces diferentes que seguían reclamando sus derechos.

Como coach, como asistente y como lectora de los autores invitados, todo lo que allí viví por parte de la organización es precisamente un ejemplo de muy poca voluntad de desarrollo personal. Es inconcebible el desarrollo personal sin responsabilidad; y es una broma, que denota una increíble inmadurez, salpicar los discursos con la palabra espiritual aquí y allá para justificar lo que no se quiere asumir en el momento que se está produciendo

Y eso es precisamente, lo que los autores, por los que nos desplazamos a este evento, promulgan. El esperpento oportunista se produjo cuando los organizadores del mismo no parecían haber estudiado a sus invitados más que de manera superficial.

Lo peor no es cometer un error, sino tratar de justificarlo, en vez de aprovecharlo como aviso providencial de nuestra ligereza o ignorancia

Santiago Ramón y Cajal

PATRICIA R. ABELAIRAS

COACH PROFESIONAL CERTIFICADA CPC-10685