Siempre he estado en contra de las palabras extranjeras que tienen su equivalente en el lenguaje local, pero en el caso del coaching lo veo de una manera diferente.

No hablo de estar en contra de usar la palabra “Coaching” porque sea una palabra extranjera, sino porque de alguna manera u otra estamos presentando con dicha palabra algo que es casi casi contraria a lo que realmente el “Coaching” es.

Si traducimos la palabra Coach podemos encontrar: coche, entrenador, diligencia, vagón, autocar, preparar, carroza, etc.… pero quizás ninguno de estos términos define realmente lo que hace un “Coach” de hoy.

Además, el público en general tiene demasiado metido dentro el concepto de “Coach” anglosajón como entrenador, es decir, la gente cuando se entera que eres Coach espera que “le enseñes algo”, pero esto está fuera del ámbito de actuación del Coaching no directivo.

Entonces, si el Coaching no debe ser directivo, es decir, nunca debemos decirle al cliente lo que tiene que hacer, mi pregunta es ¿Es concebible un entrenador que no te diga lo que tienes que hacer?

Por eso creo que el uso de la palabra Coach, si bien tiene una llamada de atención interesante, porque está en boca de bastante gente, sobre todo en el sistema americano, donde el coaching sí es un poco más directivo, aquí en España no lo entendemos así, y por ahí se puede mezclar o confundir con otras disciplinas como la mentoría, la consultoría, etc.

Desde este punto de vista, me pregunto: ¿podríamos utilizar otra palabra, como, por ejemplo, mayéutica?

Mayéutica es la disciplina que desarrollaba Sócrates definido por la Real Academia Española como: “Método (socrático) con que el maestro, mediante preguntas, va haciendo que el discípulo descubra nociones que en él estaban latentes.”

¿Hay alguna definición actual del Coaching más acertada o perfecta que esta?

Para mí, Sócrates fue el primer Coach o Mayéutico de la historia. En un pasaje del Teeteto Platón cita a Sócrates:

“El oficio de partear tal como yo lo desempeño, se parece en todo lo demás al de las matronas, pero difiere en que yo lo ejerzo sobre los hombres y no sobre las mujeres, y en que asisten al alumbramiento, no los cuerpos, sino las almas. La gran ventaja es que me pone en estado de discernir con seguridad, si lo que el alma de un joven siente es un fantasma, una quimera o un fruto real. Por otra parte, yo tengo de común con las parteras que soy estéril en punto a sabiduría, y en cuanto a lo que muchos me han echado en cara diciendo que interrogo a los demás y que no respondo a ninguna de las cuestiones que se me proponen, porque yo nada sé, este cargo no carece de fundamento. Pero he aquí por qué obro de esta manera. El Dios me impone el deber de ayudar a los demás a parir, y al mismo tiempo no permite que yo mismo produzca nada. Ésta es la causa de que no esté versado en la sabiduría y de que no pueda alabarme en ningún descubrimiento que sea una producción de mi alma. En compensación, los que conversan conmigo, si bien algunos de ellos se muestran muy ignorantes al principio, hacen maravillosos progresos a medida que me tratan, y todos se sorprenden de este resultado, y es porque el Dios quiere fecundarlos. Y se ve claramente que ellos nada han aprendido de mí, y que han encontrado en sí mismos los numerosos y bellos conocimientos que han adquirido, no habiendo hecho yo otra cosa que contribuir con el Dios a hacerles concebir.”

Si leemos con atención, Sócrates no es más (ni menos) que un Coach actual, aunque seguramente más… Sócrates decía que asistía al alumbramiento de almas. ¿No asistimos nosotros al alumbramiento de almas a través de nuestras preguntas que llevan al cliente a la reflexión? ¿No es la parte más gratificante de nuestro trabajo, el hecho de sentir que un alma ha sido alumbrada?

Desde mi punto de vista y mi experiencia profesional, lo más gratificante en la profesión del Coaching es el hecho de ayudar a los demás, aunque más que ayudar sea asistir, acompañar.

Entonces, teniendo en cuenta que el origen del Coach según dicen, viene de la carroza, del carro, de tirar del carro, que es una función del Coach, es decir motivar, alentar, etc. creo que es mucho más representativa de la función del Coach la Mayéutica Socrática, es decir, dar a luz el alma verdadera, el ser verdadero y que la persona por sí misma produzca logros y que por sí misma obtenga resultados, que el hecho de estar “tirando de un carro” o empujando alguien para que arranque, como quien empuja un coche que está flojo de batería.

Casualmente, si tomamos el ejemplo del coche flojo de batería, el coche una vez que lo empujemos arrancará, pero en un tiempo bastante corto cuando lo paremos volverá a fallar, porque no habremos cambiado la batería. En cambio, cuando un alma nueva sale a la luz, no tiene lugar donde esconderse nuevamente, esa alma ya es libre.

Por eso mi propuesta es que, para no confundir a la sociedad, para que la gente no venga al despacho del coach a “aprender” a que “le enseñen” y se vuelva pensando que no ha encontrado lo que buscaba, o que no era lo que pensaba, ¿Qué mejor que tomar la disciplina del primer hombre que desarrolló nuestra amada tarea para definirla, usar el término que usó él mismo?

Saludos enormes… de un Coach “Mayéutico”.

Gabriel Cristian Sosa Pons

Coach Asociado Certificado CAC-11162