El 11 de Octubre de 2016, consternado, escribía:

“Hace unos meses, de repente y sin avisar, a mi amigo le comunicaron que su vida ya no iba a ser igual. Que el presente se teñiría de marrón y el futuro de gris incógnita, alargándose lo que la cruzada que entonces comenzaba quisiera durar. Un horizonte indefinido que viene a cuestionar eso de “seguridad” social, porque todavía nos encontramos tan lejos de dominar a la Naturaleza en mucho de aquello en lo que nos quiere atacar. Y por si esto fuera poco, además todo es fruto de un azar que frecuentemente apunta a alguien sin más criterio que el de fastidiar. Esa extraña lotería de la cruel enfermedad que no precisa de comprar sus números para que te pueda tocar.

Mi amigo nunca ha sido un superman, quizás como tampoco lo somos los demás. Y así mi opinión sobre él siempre fue la de ser un hombre normal, alguien con sus peculiaridades pero sin nada especial a destacar que no fuera un valencianismo militante y a prueba del mayor huracán. Un tipo que vivía corrientemente en su particular cotidianeidad. Pero hoy ya no pienso igual y le considero especial. Especial por afrontar su malestar con una entereza que a mí y al resto de sus amistades nos ha llegado a conmover y a asombrar, tanto que en él ahora vemos alguien diferente que nunca lo habríamos podido sospechar. Sin desviar su mirada puesta al frente, ese frente de batalla cuyas balas se cuentan por cientos de grageas multicolores ingeridas que al final nadie sabe muy bien a donde apuntan y dan. Batalla química pero irremediablemente también mental. Alguien enfrentado sin cuartel a su adversidad.

Y una vez más, ha tenido que llegar la Adversidad para aflorar lo mejor que una persona puede dar. Así le ocurre a la mayoría de la humanidad, pues en una vida normal parece que no hay razón para buscar en todos los rincones de nuestra personalidad eso que desconocemos valer y que nos puede acercar a la excelencia de un superman. Sin dudar, hoy mi amigo lo es y yo debo reconocer que no lo soy ni me puedo comparar”.

El 14 de Noviembre de 2016 falleció mi amigo, entorchado de coraje y dignidad…

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

Antonio J. Alonso Sampedro

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